Autoexigencia. Claves para mejorarla

Actualizado: 14 jun 2020




¿Eres muy autoexigente?


Se suele asociar la autoexigencia al esfuerzo, la constancia o la persistencia en conseguir nuestros objetivos, y esto suele darnos una sensación positiva de máximo rendimiento.

Sin embargo, la autoexigencia puede generarnos complicaciones innecesarias y limitarnos en el logro de nuestros objetivos, provocarnos frustración, estrés y baja autoestima.

Personalmente creo que la autoexigencia es positiva si sabemos mantenerla en equilibrio y somos conscientes de nuestras limitaciones.



¿Cómo saber si nuestra autoexigencia es negativa?


1. Utilizamos un diálogo interno negativo (no hago nada bien, no valgo para esto...)

2. Nos enfocamos en el deber. Nos decimos cosas como “tengo que estudiar” “tengo que hacerlo bien”, “no puedo fallar” …

3. Nos focalizamos en los errores de forma exagerada

4. Nos ponemos metas demasiado exigentes buscando la perfección

5. No le prestamos atención a nuestros éxitos y logros

6. Nos culpamos por nuestros errores y nos anticipamos a ellos antes de que ocurran (“seguro que vuelvo a fallar”, “no me van a coger en este trabajo”, “voy a suspender el examen” …)

7. Nos sobrecargamos de responsabilidades

8. No estamos nunca satisfechos con lo que hacemos



¿Cómo puedo transformar mi autoexigencia en algo positivo?


1. Observa tu lenguaje y educa tu habla interior.

Puedes transformar algunas expresiones:

CAMBIA….

Tengo que, debería…

“Tengo que estudiar más”

POR…

Elijo, quiero, me apetece…

“Me apetece, quiero estudiar más”


CAMBIA….

NO

“No puedo”

POR…

Frase positiva

“Puedo conseguir lo que quiero”


CAMBIA….

Lo intento

“Intento estudiar 8 horas todos los días”

POR…

Lo hago

“Estudio todo lo que puedo y no me culpo cuando no llego a mis objetivos marcados”

CAMBIA….

Siempre, todo, nunca…

“Todo me sale mal”

POR…

A veces, sin embargo…

“A veces las cosas me salen mal, pero he tenido éxito en otras ocasiones”

2. Analiza tus metas. Busca metas realistas y planifica proyectos a corto plazo. Cada pequeña meta, te llevará a lograr el éxito en lo que te propongas.


3. Reconoce tus logros. Es probable que hayas fracasado muchas veces, pero seguro que has logrado muchas cosas en tu vida. Observa tu recorrido y pon atención en las veces en las que lograste lo que te propusiste. No te focalices en tus fracasos.


4. Céntrate en el proceso, no en el resultado. Analiza las cosas positivas que sacas de cada actividad sea cual sea el resultado final.


5. Sé consciente de que los errores son parte del camino. Reconoce tus errores, pero no te culpes. Aprende de ellos para seguir mejorando.


6. Aprende a seleccionar lo importante y prioritario de lo que no lo es. Querer hacer todo perfecto y llegar a muchas cosas limita el éxito en la consecución de nuestras metas.


7. Sé flexible en tus planificaciones. Es bueno planificarse, pero hay que ser flexible y no culparnos por no llegar a todo. Ajusta tus planes en función de tu estado de ánimo, concentración o rendimiento. Tómate un respiro si no estás rindiendo lo suficiente. La próxima vez que vuelvas a la tarea, seguro que todo va mejor.


“Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo.” Albert Einstein




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