Pautas de autocuidado tras una pérdida o situación traumática

Actualizado: 10 jul 2020

A lo largo de la vida las personas sufrimos muchas pérdidas y algunas situaciones traumáticas: separaciones, muertes de familiares, accidentes...

En los últimos meses especialmente, la mayoría de las personas hemos sufrido pérdidas que han podido ser traumáticas: pérdida de libertad, pérdida del contacto social, de nuestras rutinas, pérdida de un trabajo, pérdida de un ser querido, sufrimiento de la enfermedad, y todo ello añadido a una situación de total incertidumbre. La mayoría de estas situaciones requieren de habilidades de afrontamiento y de un proceso de “duelo”. No debemos asustarnos por nuestras reacciones, sino tomar conciencia y trabajar en ellas.


Es natural sentir temor durante una situación traumática o después de ésta. El miedo provoca muchos cambios en el cuerpo para responder a un peligro y esta respuesta de "lucha o huida" es una reacción típica que sirve para proteger a la persona de cualquier evento traumático. Casi todo el mundo tendrá una serie de reacciones después de una experiencia traumática. Sin embargo, la mayoría de las personas se recuperarán de los síntomas de forma natural. 

El objetivo de las pautas que voy a contarte es dotar de herramientas para reducir el estrés inicial y mejorar el afrontamiento de la situación y de las reacciones posteriores al mismo.


Si has sufrido una pérdida de un ser querido, una separación o algún otro evento traumático es posible que experimentes una serie de reacciones como:

- Síntomas cognitivos (falta de concentración, dificultad para tomar decisiones…)

- Síntomas emocionales (ansiedad, miedo…)

- Síntomas físicos (dolor de cabeza, estómago revuelto, náuseas…)

- Síntomas conductuales (aislamiento, silencio prolongado, explosiones emocionales…)


Es posible que tras el suceso experimentes diversos síntomas como #fatiga, cansancio, dificultades para dormir, cambios en los hábitos alimentarios, #ansiedad y dificultad de #concentración, o incluso que reexperimentes la situación en los días sucesivos a través de imágenes, olores, etc. Puede que también experimentes crisis de llanto, irritabilidad, sentimientos de #culpa, #fracaso y #depresión, bajo interés en el sexo, conflictos maritales, #aislamiento de las personas amadas… Se trata de reacciones normales que posiblemente remitirán en las próximas semanas.


 

PAUTAS DE AUTOCUIDADO


Aquí te muestro algunas pautas de #autocuidado que pueden ayudarte a sentirte mejor:


1. Dedícate tiempos de descanso y desconexión

2. Mantén contacto directo con familiares y amigos

3. Practica deporte

4. Practica actividades de ocio y culturales

5. Si es posible, toma el sol durante 30 minutos al día

6. Practica tus hobbies

7. Realiza técnicas de relajación o meditación como el Mindfulness

8. Trata de estar en contacto con la naturaleza


 

¿QUÉ OCURRE SI EL SUCESO ES VIVIDO POR UN NIÑO?


Si tu hijo/a ha estado implicado en un suceso traumático o ha vivido una pérdida cercana, es posible que en las horas y días sucesivos se muestre más callado de lo normal, esté agitado, experimente miedo a estar solo, tenga pesadillas o miedo a la oscuridad…


Las pautas recomendadas son:


CONTENER:  en la medida de lo posible, intenta conseguir que las emociones del niño no se desborden. Atiende los miedos del niño, pero intenta no contagiarte por la elevada emocionalidad del niño. Mantener contacto corporal con el niño será de gran ayuda.  

CALMAR: trata de hablarle en voz baja. Procura ofrecerle motivos y razones para que se tranquilice. Trata de buscar alguna situación previa, en la que el niño también tuvo miedo, y hazle ver que pudo controlar su miedo. 


INFORMAR:  Utiliza palabras y explicaciones simples y responde a todas sus preguntas (no es conveniente dar más información de la que nos pide el niño. Si quiere saber más, ya nos lo preguntará). Averigua qué sabe el niño: posiblemente haya oído informaciones a medias que le asusten, porque no las comprende. Si no quiere saber nada, estará evitando el dolor. Es importante retomar el tema al día siguiente. Si el incidente ha comportado la muerte de alguien, aborda el tema de forma directa, sin rodeos.


NORMALIZAR: Ayuda al niño a expresar cómo se siente, poniendo nombre a sus sensaciones. Anímale a expresarse, pero sin forzarle a ello. Si reacciona con irritabilidad, en lugar de ignorarlo, coméntale suavemente que entendemos que esté enfadado, pero que poco a poco tiene que tratar de no estarlo.


CONSOLAR: Es importante permitirle participar en los rituales de despedida. Además, puedes animar al niño a dibujar y/o jugar acerca de lo ocurrido. Permítele volver a la escuela y a las actividades habituales y fomenta su vida social en la medida de lo posible.

En cualquier caso, tanto en niños como en adultos, es importante establecer rutinas diarias de autocuidado:

  • Cuidar la higiene personal

  • Cuidar la alimentación

  • Establecer rutinas de descanso

  • Realizar ejercicio físico


Si los síntomas persisten, te recomiendo que acudas a un especialista.






“En la tormenta es cuando se conoce a un buen piloto.” Séneca
61 visualizaciones0 comentarios

Únete a nuestra lista de correo

No te pierdas ninguna actualización